Rubalcaba no sabe que el Estado no ahorra (ni que los recortes no tienen por qué afectar el crecimiento)
4 octubre 2011 at 9:35 1 Comentario
Todos los niveles de la administración pública en España gastan más dinero del que ingresan. Se siguen endeudando. No ahorran. Los sucesivos máximos anotados por la prima de riesgo de los títulos púbicos españoles se originan en la percepción de que la deuda pública crece demasiado deprisa, por lo que de no moderarse su ritmo de incremento, podría llegar un momento en que resulte impagable.
Para combatir esa percepción, se han establecido objetivos de déficit fiscal. Esos objetivos son del 6% del PIB para este año, 4,4% para el 2012 y 3% en 2013. Mientras haya déficit, la deuda pública seguirá creciendo, por lo que no habrá ahorro alguno. El objetivo de déficit fiscal de 13,4 puntos del PIB en el trienio (la suma de los objetivos de los tres años), implica que la deuda crecerá en 145.000 millones de euros (¡132 millones por día!), que se sumarían a los 703.000 millones que ya se deben.
En ese contexto, el candidato socialista Rubalcaba ha dicho que “hay dudas razonables de que, del mismo modo que en 2009 nos pasamos con el gasto, ahora nos estemos esforzando más de la cuenta con el ahorro”. Aún suponiendo que los objetivos antes indicados se cumplan, ¿es “razonable” creer que gastar 145.000 millones de euros más de los que se ingresen es “ahorrar demasiado”? ¿Endeudarse en 132 millones diarios es “esforzarse más de la cuenta”?.
Rubalcaba apoyaría su idea en los comentarios hechos por Paul Krugman en los que aconseja al presidente Obama políticas de “estímulo” (más gasto público). Sin cuestionar si las sugerencias de Krugman son acertadas o no, es un error creer que los casos de EE.UU. y España son semejantes. Hay diferencias elementales de reputación y tamaño de la economía, entre otras. Pero también hay diferencias prácticas.
Por ejemplo, por cada euro de sus ingresos, España gasta en importaciones 25%, mientras que EE.UU. sólo gasta 14%. Así, cualquier aumento del gasto público tendrá un impacto menor en España que en EE.UU. porque una parte del mismo se gastaría en el exterior (“estimulando” las economías de terceros países). Además, el gasto público es proporcionalmente menor en EE.UU., por lo que aunque allí sí podría tener algún margen para aumentar, difícilmente sea ese el caso español.
Rubalcaba, quien parece no haber aprendido del fracaso del “estímulo” del “Plan E”, también olvida que los “estímulos” se realizan en un marco determinado. Una cosa es estimular la economía en EE.UU., donde los empresarios y trabajadores tienen amplia libertad para realizar sus tareas, y otra cosa es en España, donde las normas (laborales, sindicales, etc.) dificultan su labor.
Cualquier persona “razonable” puede advertir que España no debería seguir aumentando su deuda pública a este ritmo “zapateril” si quiere evitar un final como el de Grecia. Si existía alguna posibilidad de estimular la economía a través del gasto público, la misma ya se desaprovechó. Lo que corresponde ahora hacer al sector público es lo mismo que está haciendo el sector privado: ajustar los gastos al nivel de sus ingresos. Eso permitirá recortar la prima de riesgo, que ahora supone un coste extra de unos 20.000 millones de euros anuales para las cuentas públicas y más aún al sector privado.
Aún así es posible estimular el crecimiento, simplemente removiendo trabas y reglamentaciones obsoletas, como las referidas a los horarios comerciales, a los requisitos de colegiación, agilizando permisos, etc. En suma. haciendo que sea más fácil establecer una empresa, contratar, despedir, comprar, vender, invertir. Una tarea imprescindible, pero aburrida para los demagogos, que siempre preferirán gastar el dinero ajeno para ganarse la simpatía de los incautos.
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1.
gbotas | 4 octubre 2011 a las 10:09
GREAT
Me quedo con el concepto de que le toca el Estado hacer lo que ha hecho la iniciativa privada, NO GASTAR MÁS DE LO QUE SE INGRESA, ese es el gran objetivo.
Y por supuesto que ahorrar no es simplemente gastar menos, ahorrar es gastar menos de lo que se ingresa, no gastar más.