Un PSOE sin programa denuncia un programa “oculto” del PP, que no existe
Uno de los ejes de la campaña electoral del PSOE consiste en “denunciar” un supuesto “programa oculto” del PP. Es la nueva forma que han encontrado para intentar atemorizar a los votantes. De intentar convencerlos de que en lugar de votar según sus preferencias, lo hagan pensando que “más vale malo conocido”.
Pero, ¿puede haber alguien tan distraído como para no saber qué haría el PP en el gobierno? En 1996 podía alentarse alguna duda. Pero eso ya carece de sentido. Las grandes líneas serán, adaptadas a las nuevas circunstancias, las mismas que el propio Rajoy y muchos de quienes lo acompañan llevaron adelante durante la gestión de Aznar: moderación del gasto público, privatización de las empresas públicas que se pueda, reformas estructurales (por ejemplo, laboral y de horarios comerciales), acercamiento a EE.UU., etc.
En todo caso, resulta más sorprendente la “denuncia” de Rubalcaba porque es el propio PSOE el que carece de programa. Como pudieron escuchar millones de ciudadanos en el debate del pasado día 7, Rubalcaba dice tener cuatro medidas para “salir” de la crisis. Recordémoslas:
1. Pedir al Banco Central Europeo que baje los tipos de interés;
2. Pedir a la Unión Europea que posponga dos años la reducción del déficit fiscal de España;
3. Pedir a la UE que ejecute una suerte de “Plan Marshall” con los recursos del Banco Europeo de Inversiones;
4. Un impuesto a los ricos para subsidiar la contratación.
Como puede advertirse, las tres primeras “medidas” son en realidad pedidos (ruegos, incluso súplicas) con mínimas probabilidades de prosperar.
1. El BCE fija sus tipos de interés en función del cumplimiento de su tarea fundamental, que es asegurar la estabilidad de precios para toda la zona euro. Necesidades particulares de un país no pueden influir en tal decisión. Además, la ignorancia ha hecho creer a muchos que toda rebaja de tipos de interés es buena y toda subida es mala, olvidando que fueron los tipos de interés demasiado bajos los que hicieron que España abusara del crédito e inflara la burbuja inmobiliaria.
2. Francia acaba de subir su IVA y de adoptar otras medidas para reducir su déficit fiscal. ¿Es concebible que mientras Francia realiza ese esfuerzo, la UE -es decir, Francia y Alemania-, permita a España postergar el suyo? Por otra parte, Rubalcaba supone que el mercado estaría dispuesto a financiar un déficit aún más elevado del previsto. Tal vez la realidad sería la contraria: el sólo anuncio de que el déficit fiscal seguiría siendo muy alto dos años más dispararía la prima de riesgo española hasta niveles insoportables.
3. Rubalcaba habló de 70.000 millones de euros listos para ser invertidos. Si bien es una cifra muy significativa para la economía española, para el conjunto de la UE una inversión de ese valor sería casi insignificante y, por tanto, incapaz de dinamizar por sí la economía. ¿O supone Rubalcaba que el grueso se invertiría en España?
Así, el “programa anticrisis” del PSOE se limita a una medida: un impuesto a los ricos para financiar ayudas a la contratación. Lo que parece no saber Rubalcaba es que todo nuevo impuesto, en primer lugar, reduce el consumo, la inversión y/o el ahorro (crédito). De modo que el efecto neto de la “medida” dista de ser claro: los empleos que se generen por la ayuda serían al menos compensados en parte por la destrucción de otros.
Sé que el PSOE tiene escrito un librito al que llaman “programa”. Cualquiera que lo haya mirado sabe que, en rigor, es un conjunto heterogéneo de iniciativas destinadas a contentar a diversos colectivos (feministas, antinucleares, indignados, antiglobalización, sindicatos, etc.). No hay un plan para el conjunto de España. No hay, por tanto, programa.
Así, pues, llegamos a la paradoja que caracteriza la campaña electoral para las elecciones generales: el partido con un programa inexistente “denuncia” a su rival por tener un programa oculto que tampoco existe.
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