Ideas para superar la crisis III: es posible crear miles de empleos de forma rápida y sin coste fiscal

3 abril 2009 at 9:15 Deja un comentario

Imagínese el lector que el gobierno prohibiera a los ciudadanos utilizar su coche más de 100 kilómetros por semana además de obligarlos a conducir exclusivamente entre las 10 y las 18 horas. ¿Cuáles serían las consecuencias de esa regulación? En esencia, el costo total de tener un coche sería mayor, pues además del costo que supone su compra y mantenimiento, los poseedores de uno deberían pagar un transporte público tanto para no exceder el límite de kilómetros como para poder moverse después de las 18 horas. Por lo tanto, se venderían menos coches, lo que perjudicaría a sus fabricantes y además, entre otros, a los concesionarios, talleres de reparación y gasolineras. También los ayuntamientos perderían recursos, por percibir menos por la llamada “viñeta”. En definitiva, una regulación como la que imaginamos haría más pobre al país, con menos empleo y producción.

Por ridícula que parezca la hipótesis anterior, eso es exactamente lo que hace el gobierno con el comercio al por menor. La extravagante norma es la Ley 1/2004, de “horarios comerciales”, que de forma arbitraria determina el número de horas que pueden abrir los comercios en función de su superficie, el tamaño de la empresa y los productos que vende.

Estrictamente, lo que hace la norma es fijar unos mínimos sobre los cuales cada autonomía regula estos horarios. Por ejemplo, en su artículo 3º, se dice que el mínimo de horas que puede estar abierto un comercio durante la semana es de 72 (¿por qué no 76, 80 u 85?). El artículo siguiente fija en 12 el número de domingos y festivos en que los comercios pueden trabajar (¿no dice el artículo 35 de la Constitución que “trabajar en un derecho y un deber”?.

Los párrafos más tragicómicos de la Ley vienen a continuación, cuando el legislador determina con pretendida racionalidad que, entre otros, las panaderías y floristerías tienen plena libertad de horarios. Incluso, también la tienen comercios de rubros distintos a los escogidos por el legislador siempre y cuando estén situados en puntos fronterizos y zonas de “gran afluencia turística”. Finalmente, el legislador decidió otorgar la gracia de la libertad de horarios a los comercios pequeños (menos de 300 metros cuadrados), siempre y cuando no pertenezcan a grandes cadenas.

Mirada fría y objetivamente, no veo diferencia entre la hipótesis disparatada de limitar la utilización de los automóviles y la Ley comentada, que restringe la posibilidad de trabajar a los comerciantes. Tampoco hay diferencia en sus consecuencias: como la inversión en un comercio es menos rentable de lo que podría ser, se invierte menos, con lo cual las ventas, la producción, el empleo y los recursos tributarios son menores de los que serían de no existir esta norma. La pena es que la Ley en cuestión provoca un empobrecimiento real y no ficticio como el ejemplo de los coches.

Desde ya que los menos afectados son los grandes inversores y empresarios: si no es suficientemente rentable invertir en el comercio minorista español, pueden hacerlo en cualquier otro país del mundo. O también está la posibilidad de invertir en España en otro sector. Por eso, los más perjudicados son los consumidores (que tienen una oferta restringida, lo que implica precios más elevados) y los desempleados que podrían trabajar pero no lo hacen por estas limitaciones legales.

Por lo tanto, lo que correspondería sería derogar la Ley. Como cabe imaginar temor en los políticos a hacer grandes cambios así como todo tipo de protestas, una manera simple de reducir sus costes es elevar los mínimos que impone. No me atrevo a cuantificar el número de puestos de trabajo que se podrían crear, pero es seguro que habría más oportunidades de empleo y mayor inversión. En el último trimestre de2008 trabajaban en el comercio al por mayor y por menor casi 3,2 millones de personas, por lo que serían miles los empleos que potencialmente podrían crearse.

A continuación reproduzco la Ley, indicando en color rojo una sugerencia de cómo podría modificarse. Parece mentira, pero es así: con sólo modificar una Ley mal concebida podría aliviarse el sufrimiento de miles de personas, lo que además no costaría ni un sólo euro al Estado (incluso, contribuiría a disminuir el déficit, por el ahorro del seguro de desempleo y los mayores tributos que percibiría). Ojalá que en poco tiempo esta Ley pase a ser un mal recuerdo.

Ley 1/2004, de 21 de diciembre, de horarios comerciales
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La definición de los horarios comerciales ha venido constituyendo en todo momento una pieza de especial sensibilidad en la regulación del ejercicio de la actividad comercial minorista. Así, la Ley Orgánica 2/1996, de 15 de enero , complementaria de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista , estableció en su artículo 2 el principio de la libertad de cada comerciante para determinar, sin limitación alguna en toda España, el horario de apertura y cierre de sus establecimientos comerciales, así como los días festivos o no y el número de horas semanales en los que desarrollar su actividad, dentro de las reglas establecidas en la propia Ley. La mencionada Ley Orgánica señalaba que el principio de libertad de horarios no podía ser de aplicación inmediata por los efectos que este régimen podría tener sobre el sector y, por ello, estableció un régimen transitorio, que no podría ser revisado antes del 1 de enero del año 2001.

Por este motivo, y siguiendo determinadas reglas, se acordó una modulación en su aplicación hasta el año 2001. Se reconoció la plena libertad para determinados tipos de establecimientos y para aquellos que no disfrutaban de esta libertad se fijó una apertura autorizada, como mínimo, de ocho domingos o festivos y una libertad de apertura que no podía restringirse a menos de 72 horas semanales. Estos dos límites podían ser ampliados por las Comunidades Autónomas.

El Real Decreto-ley 6/2000, de 23 de junio , de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en Mercados de Bienes y Servicios, en su artículo 43, desplazó las reglas transitorias de la Ley Orgánica 2/1996, ampliando el régimen transitorio durante 4 años más y estableciendo una nueva regulación que incrementó gradualmente el número de domingos y festivos de apertura autorizada hasta llegar a doce para el año 2004. Es decir, la discusión sobre la libertad de horarios o la eventual aplicación de un régimen de libertad de horarios se aplazó del 1 de enero de 2001 al 1 de enero de 2005. Así, el apartado Uno de este artículo señala que «la libertad absoluta de horarios y de determinación de días de apertura de los comerciantes no será de aplicación hasta que el Gobierno, conjuntamente con el Gobierno de cada una de las Comunidades Autónomas, así lo decidan para su correspondiente territorio y no antes del 1 de enero del año 2005».

Las reglas establecidas en el Real Decreto-ley 6/2000 han marcado una práctica de doce aperturas en festivos entre consumidores y comerciantes que se considera constituye un marco de referencia adecuado para la nueva regulación.

En consecuencia, la adopción de un nuevo régimen de horarios comerciales resulta urgente, por la necesidad de disponer de una norma antes de 1 de enero de 2005, que dote de un nuevo marco legal que dé seguridad jurídica y que permita la aprobación de los nuevos calendarios comerciales para 2005.

La presente Ley pretende fijar un marco estatal de carácter estable, resultado del consenso más amplio posible con las principales asociaciones representantes de los consumidores, de los intereses empresariales, los sindicatos y las Comunidades Autónomas.

El objetivo de la presente regulación básica es promover unas adecuadas condiciones de competencia en el sector, contribuir a mejorar la eficiencia en la distribución comercial minorista, lograr un adecuado nivel de oferta para los consumidores y ayudar a conciliar la vida laboral y familiar de los trabajadores del comercio. Esta norma permitirá que cada Comunidad Autónoma adecue su régimen de horarios a las características y al modelo de comercio de cada una de ellas.

La presente Ley se dicta en el ejercicio de las competencias exclusivas del Estado en materia de bases de la ordenación de la actividad económica que le reconoce el artículo 149.1.13ª de la Constitución .

Artículo 1.Libertad de horarios.
Dentro del marco definido por esta Ley y por el que, en su caso, desarrollen las Comunidades Autónomas, cada comerciante determinará con plena libertad el horario de apertura y cierre de sus establecimientos comerciales de venta y distribución de mercancías, así como los días festivos de apertura y el número de horas diarias o semanales en los que ejercerá su actividad.

Artículo 2.Competencias autonómicas.
En el ejercicio de sus competencias, corresponderá a las Comunidades Autónomas la regulación de los horarios para la apertura y cierre de los locales comerciales, en sus respectivos ámbitos territoriales, en el marco de la libre y leal competencia y con sujeción a los principios generales sobre ordenación de la economía que se contienen en la presente Ley.

Artículo 3.Horario global.
1. El horario global en que los comercios podrán desarrollar su actividad durante el conjunto de días laborables de la semana no podrá restringirse por las Comunidades Autónomas a menos de 100 horas (ahora la Ley dice 72 horas).

2. El horario de apertura y cierre dentro de los días laborables de la semana será libremente decidido por cada comerciante, respetando siempre el límite máximo del horario global que, en su caso, se establezca por la Comunidad Autónoma.

3. Las Comunidades Autónomas que así lo consideren podrán establecer en su normativa aquellas obligaciones de información al público en materia de horarios comerciales que mejoren el conocimiento del régimen de horarios por parte de los consumidores.

Artículo 4.Domingos y festivos.
1. Los comercios podrán permanecer abiertos al público todos los domingos y días festivos (ahora la ley dice “El número mínimo de domingos y días festivos en los que los comercios podrán permanecer abiertos al público será de doce”).

2. Las Comunidades Autónomas podrán modificar dicho número en atención a sus necesidades comerciales, incrementándolo o reduciéndolo, sin que en ningún caso se pueda limitar por debajo de cuarenta el número mínimo de domingos y festivos de apertura autorizada (“ocho” en la redacción vigente).

3. Cada comerciante determinará libremente el horario correspondiente a cada domingo o día festivo de cada actividad autorizada, sin que pueda ser limitado por las Comunidades Autónomas a menos de 20 horas (“12” en la legislación vigente).

4. La determinación de los domingos o días festivos en los que podrán permanecer abiertos al público los comercios, con el mínimo anual antes señalado, corresponderá a cada Comunidad Autónoma para su respectivo ámbito territorial.

5. Para la determinación de los domingos y festivos mínimos establecidos en este artículo, las Comunidades Autónomas deberán atender de forma prioritaria al atractivo comercial de dichos días para los consumidores.

Artículo 5. Establecimientos con régimen especial de horarios.
1. Los establecimientos dedicados principalmente a la venta de pastelería y repostería, pan, platos preparados, prensa, combustibles y carburantes, floristerías y plantas y las denominadas tiendas de conveniencia, así como las instaladas en puntos fronterizos, en estaciones y medios de transporte terrestre, marítimo y aéreo y en zonas de gran afluencia turística, tendrán plena libertad para determinar los días y horas en que permanecerán abiertos al público en todo el territorio nacional.

2. También tendrán plena libertad para determinar los días y horas en que permanecerán abiertos al público en todo el territorio nacional los establecimientos de venta de reducida dimensión distintos de los anteriores, que dispongan de una superficie útil para la exposición y venta al público inferior a 500 metros cuadrados (“300” en la actual ley), incluidos los pertenecientes a empresas o grupos de distribución que no tengan la consideración de pequeña y mediana empresa según la legislación vigente o que operen bajo el mismo nombre comercial de dichos grupos o empresas (“excluidos” dice la ley vigente).

3. Las Comunidades Autónomas podrán modificar lo dispuesto en el apartado anterior en función de sus necesidades comerciales, incrementando o reduciendo la superficie de venta de los establecimientos sin limitarlo (“limitándolos cuando así lo estimasen” en la redacción actual) a un determinado tipo de producto o productos, sin que en ningún caso esta limitación pueda establecerse por debajo de los 350 metros cuadrados (“150” en la actualidad).

4. Se entenderá por tiendas de conveniencia aquellas que, con una superficie útil para la exposición y venta al público no superior a 500 metros cuadrados, permanezcan abiertas al público al menos dieciocho horas al día y distribuyan su oferta, en forma similar, entre libros, periódicos y revistas, artículos de alimentación, discos, vídeos, juguetes, regalos y artículos varios.

5. La determinación de zonas turísticas a las que se refiere el punto 1 de este artículo, así como los períodos a que se circunscribe la aplicación de la libertad de apertura en las mismas, corresponderá a cada Comunidad Autónoma para su respectivo ámbito territorial.

6. Las oficinas de farmacia, así como los estancos, se regirán por su normativa específica, aplicándose en su defecto las disposiciones de esta Ley.

7. Dentro de los límites marcados por la presente Ley, las Comunidades Autónomas podrán regular específicamente los horarios comerciales de los establecimientos dedicados exclusivamente a la venta de productos culturales, así como los que presten servicios de esta naturaleza.

Artículo 6.Régimen sancionador.
Las Comunidades Autónomas podrán establecer el sistema sancionador aplicable a las infracciones de la normativa que dicten en desarrollo de la presente Ley en relación con calendarios y horarios comerciales.

Disposición adicional primera. Régimen de libertad de horarios
En el caso en que las Comunidades Autónomas decidan no ejercitar las opciones que les confieren el apartado 2 del artículo 3 y el apartado 3 del artículo 4, se entenderá que los comerciantes disponen de plena libertad para determinar las horas de apertura de sus establecimientos.

Disposición adicional segunda. Libertad de elección de domingos y festivos (debería ser completamente eliminada)
En el caso en que las Comunidades Autónomas decidan no ejercitar las opciones que les confiere el apartado 4 del artículo 4, se entenderá que los comerciantes disponen de plena libertad para determinar los doce domingos y festivos de apertura de sus establecimientos.

Disposición adicional tercera. Competencias municipales
Las Comunidades Autónomas podrán dictar las normas necesarias para que los Ayuntamientos puedan acordar, por razones de orden público, el cierre, de manera singularizada, de establecimientos que vendan bebidas alcohólicas.

Disposición transitoria primera. Zonas de gran afluencia turística
Tendrán la consideración de zonas de gran afluencia turística las que ya la tuvieran en el momento de la entrada en vigor de la presente Ley.

Disposición transitoria segunda. Definición de Pyme
Entretanto no se definan legalmente los criterios para la definición de pequeña y mediana empresa en la legislación estatal, el criterio a utilizar será el recogido en la recomendación de la Comisión Europea de 6 de mayo de 2003.

Disposición derogatoria
Quedan derogados los artículos 2 y 3 de la Ley Orgánica 2/1996, de 15 de enero , complementaria de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista , y el artículo 43 del Real Decreto-ley 6/2000, de 23 de junio , de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en Mercados de Bienes y Servicios, así como cualquier disposición anterior que resulte contraria a la misma.

Disposición final primera. Título competencial
La presente Ley se dicta en ejercicio de las competencias exclusivas del Estado en materia de bases y ordenación de la economía, reconocidas en el artículo 149.1.13ª de la Constitución, y con el respeto a las competencias en materia de comercio interior de las Comunidades Autónomas.

Disposición final segunda. Entrada en vigor
Esta Ley entrará en vigor el XXXXX de 2009.

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