El Salario Mínimo genera desempleo: análisis breve de los datos de la UE

12 noviembre 2009 at 16:05 Deja un comentario

La legislación sobre salario mínimo no es en Europa algo tan antiguo como normalmente se supone. De los 27 países que conforman la UE, 7 no cuentan con una legislación al respecto. De los 20 países comunitarios que sí establecen una remuneración mínima, 12 la han puesto en práctica recién en 1990 o después. El último ha sido Irlanda, en 2000.

Holanda es el país comunitario cuya legislación sobre remuneración mínima es más antigua, que data de 1969. En España, la misma está en vigor desde 1980. En cambio, en EE.UU., a pesar de su legislación laboral menos restrictiva, la normativa sobre salario mínimo data de 1938.

Aunque no caben dudas de que la intención del legislador al establecer un piso a las remuneraciones pretende “garantizar” una ingreso coherente con un nivel de vida decoroso, la determinación de un salario mínimo acarrea riesgos.

La teoría económica establece que, en última instancia, el nivel salarial depende de la productividad del trabajo. Esto significa que el salario no debería superar el valor de la producción del trabajador en cuestión. Si lo superara, el empleador debería pagar con capital de la empresa la diferencia entre el valor de la producción y el salario superior. Lógicamente, eso no es sostenible ya que la empresa, al consumir su capital, terminaría quebrando.

El primer problema, entonces, al fijar un salario mínimo, es que el mismo puede superar la productividad de un conjunto de tareas elementales, condenando a los trabajadores implicados al desempleo (o a trabajar ilegalmente). Si, para evitar ese problema, el salario mínimo se establece en un nivel muy bajo, su propia existencia carecería de sentido. Por lo tanto, puede afirmarse que el salario mínimo tiende a incrementar la tasa de desempleo. Los datos de la UE confirman esa afirmación.

Salario mínimo en euros en 2009: entre 123 y 1642 euros por mes

El salario mínimo (en adelante, SM) más elevado es el de Luxemburgo, con 1642 euros mensuales, al tiempo que el más bajo es el búlgaro, con 123 euros mensuales. Esto implica que el mayor SM es 13,4 veces más alto que el menor. Aunque la diferencia es amplia, lo cierto es que todos los años, desde 2000, la misma se ha venido reduciendo. En aquel año la brecha que había entre los SM de Luxemburgo (1191 euros/mes) y Rumania (25 euros/mes) era de de 48,2 veces.

Desde 2000 hasta la actualidad, Luxemburgo ha exhibido siempre el SM de mayor magnitud. El más bajo ha correspondido alternativamente a Bulgaria y Rumania, los dos países que se incorporaron en último término a la UE.

En España, incluyendo la parte proporcional de las dos pagas extraordinarias, el SM mensual es de 728 euros (en adelante, todas las menciones al SM se entenderán como valores por mes aunque no se haga dicha aclaración). El valor promedio del SM en la UE es de 678 euros. Es decir que el SM español supera en 7,5% la media europea.

No obstante, eso tampoco ha sido siempre así. En 2001, la remuneración mínima en nuestro país era cerca de un 20% inferior a la media comunitaria. La política deliberada del gobierno socialista de incrementar el SM fue corrigiendo esa situación, haciendo que desde 2005 España supera el promedio de la UE, ampliando desde entonces su diferencia favorable.

Entre enero de 2000 y el mismo mes del corriente año, el SM promedio de la UE aumentó a un ritmo medio anual de 3,2%, acumulando una subida total de 33,1%. Si se excluyen los SM de menos de 350 euros (todos correspondientes a países del Este de Europa), el SM que más aumentó fue el español, con un incremento total entre 2000 y 2009 de 71,3% (equivale a 6,2% anual).

En el otro extremo, el SM que creció en menor medida fue el de Reino Unido, con una expansión de 4,1% en los nueve años indicados (0,4% anual, aunque en este caso influye la depreciación de la libra frente al euro).

Poder de compra del Salario Mínimo: las diferencias son menores de lo que parecen

Sea cual fuere su valor en euros, lo que realmente interesa al asalariado es el poder de compra del salario. Como el nivel de precios de cada país es diferente al de los demás, con una misma cantidad de euros se podrán comprar un determinado número de cosas en un sitio y otra diferente en otro. En el caso de los países de la UE-27 también pueden distorsionar la comparación las fluctuaciones en los tipos de cambio, ya que once de los veinte países que tienen un SM poseen monedas diferentes del euro.

Para poder comparar el poder de compra del SM de cada país de una forma homogénea, es decir, eliminando las distorsiones provocadas por las fluctuaciones del tipo de cambio y los diferentes niveles de precio de cada país, se utilizan las “unidades de poder adquisitivo”. Se trata de euros teóricos con la misma capacidad de compra en todos los países.

Al convertir los SM de todos los países a esta unidad monetaria teórica común, se observa que la brecha entre el mayor y el menor SM no es tan amplia como en el caso anterior. Si, cuando tomábamos los datos en euros, encontramos que el SM luxemburgués era 13,4 veces superior al búlgaro, cuando consideramos las unidades de poder adquisitivo advertimos que aquel supera a éste último en 5,9 veces. En otros términos, si bien la cantidad de euros del SM de Luxemburgo es 13,4 veces más grande que la de Bulgaria, sólo permite comprar 5,9 veces más cosas debido fundamentalmente a que el nivel de precios en el Gran Ducado es sensiblemente superior.

También en España el poder adquisitivo indica que el SM es relativamente menos importante de lo que parece según el número de euros, ya que pasa del 7º al 8º puesto. Desde el punto de vista de su poder adquisitivo, la mejora del SM español respecto del promedio de la UE no es tan clara como cuando se comparan sus valores nominales (es decir, el número de euros). Desde 2006 hasta la actualidad, el poder de compra del SM de nuestro país es algo más de 5% mayor que el promedio comunitario, lo que iguala la situación relativa que tenía en 2002. Esto se explica porque aunque en España el SM creció más que el promedio de la UE, la inflación en nuestro país también fue mayor. De ese modo, la relación entre el poder de compra del SM de España y la media comunitaria permaneció casi sin cambios.
En 2008, el Salario Mínimo impidió trabajar a unos 228.000 españoles, pero a muchos más en 2009

Decíamos al comienzo que la fijación de un SM conlleva riesgos tales que, en la práctica, es un instrumento que, a pesar de sus buenos propósitos, induce un incremento del paro.

Tomando los 27 países de la UE, con los datos medios de 2008, puede verse que el promedio simple de la tasa de desempleo de los países que no tienen SM es 5,4%. La misma media para los 20 países comunitarios que sí lo tienen es 6,4%.

Otra forma de analizar si el SM tiende a incrementar la tasa de paro es comparar la proporción de parados con la relación entre el SM y el salario promedio. En efecto, cuanto más alta sea esa relación (es decir, cuanto más elevado sea el SM en comparación con la remuneración media), mayor será la probabilidad de que el nivel del SM supere la productividad de algunos empleos. Más simplemente, mayor sería la dificultad que encontraría un empleador para contratar asalariados (de tareas de baja cualificación) de modo rentable.

Los datos para 2008 señalan que la relación entre SM y salario medio en la UE oscila entre el 29,5% de Estonia y el 52% de Malta. Junto con Estonia hay otros 5 países del Este europeo en que esta relación llega hasta el 35%. En el otro extremo, encontramos a Luxemburgo y Eslovaquia, que junto con Malta conforman el trío de países con mayor proporción. En los restantes países la relación es de entre el 37% y el 47%. España compone este grupo intermedio, con 43,1%, por debajo, por ejemplo, de Francia (47,8%), pero superando a Holanda (39,7%) y Reino Unido (38%).

Cruzando esos datos con la tasa de desempleo promedio de 2008 se encuentra una relación directa entre ambas variables: a mayor relación entre SM y remuneración media, mayor tasa de desocupación. En promedio para los países de la UE, aproximadamente cada 15 puntos porcentuales que se incrementa la relación entre la remuneración mínima y la media, la tasa de desempleo aumenta 1 p.p.

En el gráfico siguiente pueden verse, sobre la izquierda, los puntos negros que representan los países que no cuentan con un SM. Del lado derecho, los puntos rojos grafican los países que sí lo tienen. La línea recta sintetiza la relación creciente antes señalada (hacer clic sobre el gráfico para verlo en tamaño mayor).

SM_tasa_paro_UE_2008

Por ejemplo, en el caso de España, si aplicamos la relación promedio, puede estimarse que si en 2008 el SM hubiese sido 447 euros en lugar de 728 euros, la tasa de desempleo podría haber sido 10,3%, es decir, 1 p.p. inferior a la real, lo que conlleva 228.000 ocupadas más (nótese que esos 447 euros, aunque escasos a primera vista, suponen más que la ayuda de 420 euros que ahora perciben de manera extraordinaria y bajo ciertas condiciones los parados sin ingresos).

Si tenemos en cuenta que el gobierno socialista elevó el SM en 2009 un 4%, no hay dudas de que la relación del mismo con el salario medio ha aumentado. Por lo tanto, puede afirmarse que en 2009 son aún más los españoles damnificados por el SM.

Si bien la evidencia parece respaldar la hipótesis de que el establecimiento de un SM, dadas las dificultades apuntadas para determinar su nivel, tiende a incrementar la proporción de desocupados, es evidente que no se trata del único determinante de la tasa de desempleo. Por ejemplo, España, Bélgica y Eslovenia tuvieron el año pasado similares relaciones entre SM y remuneración media, pero al mismo tiempo muy diferentes tasas de desocupación, que promediaron, respectivamente, 11,3%, 7% y 4,4%.

En igual sentido, Holanda, a pesar de tener un SM, tuvo en 2008 una tasa de paro de 2,8% (una situaciónde pleno empleo), inferior a la de los países que no disponen de un piso para las remuneraciones.

Conclusión

La tasa de desempleo está influida por muchos factores, como por ejemplo la legislación laboral sobre contratación y despido, la capacitación de la mano de obra, los flujos migratorios, la estructura productiva, la movilidad geográfica de la mano de obra, etc. Entre esos factores también se cuenta el Salario Mínimo.

La fijación de un piso a las remuneraciones conlleva dificultades prácticas insolubles que hacen que el SM incida negativamente en el nivel de ocupación. Así, en lugar de favorecer a los más desprotegidos, el SM puede afectar negativamente la inserción laboral de aquellos con menor formación, que son quienes ocupan los empleos que conllevan tareas elementales.

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