Ideas para la poscrisis: para ser Presidente debería exigirse algo más que ser español mayor de edad

26 julio 2010 at 10:21 4 comentarios

El 10º aniversario del acceso de Rodríguez Zapatero a la Secretaría General del PSOE, en el contexto de emergencia nacional que se produce, subraya la que debería ser la principal lección que España debería extraer de la actual crisis: para ser Presidente debería exigirse algo más que ser español mayor de edad.

Basta remitirse al Curriculum Vitae del Sr. Zapatero que se ofrece en el portal de La Moncloa para advertir que, con ese bagaje académico, habría sido rechazado en cualquier proceso de selección incluso de un mando medio de cualquier empresa, tanto para el departamento jurídico como para cualquier otro. La ausencia de cursos de posgrado y el desconocimiento de idiomas tampoco es compensada por la práctica profesional: el Sr. Zapatero carece de experiencia en el sector privado.

No es achacable al PSOE la irresponsabilidad manifiesta que significó el nombramiento para tan elevado cargo de una persona sin conocimientos ni preparación. Un sector encaró el tristemente célebre XXXV Congreso del PSOE con la única misión de evitar que ganara José Bono y lo consiguió. Desde un punto de vista partidario, se apuntaron un éxito. Los partidos políticos funcionan, lamentablemente, así. Sería una ingenuidad pretender evitar la reiteración de una designación semejante apelando a la “responsabilidad” de los partidos políticos.

La ley 50/1997 (copio al final sus dos primeros Títulos) es la que establece los requisitos para ser miembro del gobierno. Su artículo 11 dice: “Para ser miembro del Gobierno se requiere ser español, mayor de edad, disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo, así como no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo público por sentencia judicial firme.” Mi propuesta es complementar esos requisitos, haciéndolos más exigentes.

Como muestra la historia, los presidentes que realizan una gestión provechosa para sus países no tienen en común el haber estudiado una determinada carrera universitaria (algunos, como Lula, no han estudiado ninguna). Tampoco los caracteriza el conocimiento de idiomas (Ronald Reagan no hablaba más que Inglés), aunque esto resulte evidentemente útil. La edad, la orientación sexual, la religión, el estar casado o no, entre otras facetas del individuo, parecen no tener correlación alguna con la realización de una buena tarea de gobierno.

Un presidente es, al fin de cuentas, un decisor. Su tarea fundamental consiste en elegir entre diferentes alternativas, que él mismo define o que le presentan sus colaboradores. Aunque existe material para el análisis de la toma de decisiones (“Teoría de la Decisión”), su estudio no garantiza el acierto. La intuición, el coraje, la fortaleza psicológica y varias otras cosas también juegan un papel destacado. Un claro ejemplo de esto lo ofrece el libro “Sobre la guerra”, de Carl von Clausewitz, para quien las dos características claves del general victorioso son tener “resolución” y un adecuado “coup d’oueil” (golpe de vista).

Así, la experiencia es la única forma posible de desarrollar las características innatas del buen decisor. Precisamente, el haber accedido a la Presidencia del Gobierno sin experiencia en la toma de decisiones es el error fundamental de Zapatero. Ha aprendido sobre la marcha, con idas y venidas, provocando costos innecesarios a millones de personas.

Por lo tanto, la posibilidad de ser elegido presidente debería restringirse a españoles que cumplan los requisitos del artículo 11º de la Ley 50/1997 y que además cuenten con experiencia en la toma de decisiones. Una lista no exclusiva debería incluir a ministros, presidentes y consejeros autonómicos, alcaldes de ciudades de cierta magnitud (¿100.000 habitantes?), altos directivos de empresas de determinado tamaño (¿10.000 empleados?) y generales del ejército. Debería exigirse un cierto período mínimo de experiencia en esos cargos (¿dos años?). Quedarían excluidos los diputados y senadores, cuya actuación colegiada no brinda en absoluto la formación adecuada (una vez más, ahí está el ejemplo del propio Zapatero, o el de Alfonsín, en la Argentina de los ’80).

Sé que algunos considerarán esta propuesta como exagerada o incluso contraria a derecho. No obstante, la misma no es restrictiva: Bibiana Aído o Magdalena Álvarez quedarían habilitadas para ejercer la presidencia. Eso mismo muestra que estas restricciones tampoco garantizarían por sí mismas la elección de buenos presidentes, porque la aptitud para decidir puede aplicarse a metas adecuadas o no (ahí entra la cuestión ideológica: pueden tomarse decisiones acertadas con rumbo a un objetivo errado). Aún así, del mismo modo que tras muchos filtros una empresa puede equivocarse en la elección de su consejero delegado, la falibilidad de mi propuesta no la desmerece. Sigo pensando que para ser presidente del gobierno debería pedirse algo más que lo que se solicita a las chicas que se ofrecen para trabajar de cajeras en Carrefour.

Ley 50/1997, del 27 de noviembre, del Gobierno

TÍTULO I.

DEL GOBIERNO: COMPOSICIÓN, ORGANIZACIÓN Y ÓRGANOS DE COLABORACIÓN Y APOYO.

CAPÍTULO I.

DEL GOBIERNO, SU COMPOSICIÓN, ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES.

Artículo 1. Del Gobierno.

1. El Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes.

2. El Gobierno se compone del Presidente, del Vicepresidente o Vicepresidentes, en su caso, y de los Ministros.

3. Los miembros del Gobierno se reúnen en Consejo de Ministros y en Comisiones Delegadas del Gobierno.

Artículo 2. Del Presidente del Gobierno.

1. El Presidente dirige la acción del Gobierno y coordina las funciones de los demás miembros del mismo, sin perjuicio de la competencia y responsabilidad directa de los Ministros en su gestión.

2. En todo caso, corresponde al Presidente del Gobierno:

1.  Representar al Gobierno.

2. Establecer el programa político del Gobierno y determinar las directrices de la política interior y exterior y velar por su cumplimiento.

3.  Proponer al Rey, previa deliberación del Consejo de Ministros, la disolución del Congreso, del Senado o de las Cortes Generales.

4.  Plantear ante el Congreso de los Diputados, previa deliberación del Consejo de Ministros, la cuestión de confianza.

5.  Proponer al Rey la convocatoria de un referéndum consultivo, previa autorización del Congreso de los Diputados.

6.  Dirigir la política de defensa y ejercer respecto de las Fuerzas Armadas las funciones previstas en la legislación reguladora de la defensa nacional y de la organización militar.

7.  Convocar, presidir y fijar el orden del día de las reuniones del Consejo de Ministros, sin perjuicio de lo previsto en el artículo 62.g) de la Constitución.

8.  Refrendar, en su caso, los actos del Rey y someterle, para su sanción, las leyes y demás normas con rango de Ley, de acuerdo con lo establecido en los artículos 64 y 91 de la Constitución.

9.  Interponer el recurso de inconstitucionalidad.

10.  Crear, modificar y suprimir, por Real Decreto, los Departamentos Ministeriales, así como las Secretarías de Estado. Asimismo, le corresponde la aprobación de la estructura orgánica de la Presidencia del Gobierno.

11.  Proponer al Rey el nombramiento y separación de los Vicepresidentes y de los Ministros.

12.  Resolver los conflictos de atribuciones que puedan surgir entre los diferentes Ministerios.

13.  Impartir instrucciones a los demás miembros del Gobierno.

14.  Ejercer cuantas otras atribuciones le confieran la Constitución y las leyes.

Artículo 3. Del Vicepresidente o Vicepresidentes del Gobierno.

1. Al Vicepresidente o Vicepresidentes, cuando existan, les corresponderá el ejercicio de las funciones que les encomiende el Presidente.

2. El Vicepresidente que asuma la titularidad de un Departamento Ministerial, ostentará, además, la condición de Ministro.

Artículo 4. De los Ministros.

1. Los Ministros, como titulares de sus Departamentos, tienen competencia y responsabilidad en la esfera específica de su actuación, y les corresponde el ejercicio de las siguientes funciones:

1.  Desarrollar la acción del Gobierno en el ámbito de su Departamento, de conformidad con los acuerdos adoptados en Consejo de Ministros o con las directrices del Presidente del Gobierno.

2.  Ejercer la potestad reglamentaria en las materias propias de su Departamento.

3.  Ejercer cuantas otras competencias les atribuyan las leyes, las normas de organización y funcionamiento del Gobierno y cualesquiera otras disposiciones.

4.  Refrendar, en su caso, los actos del Rey en materia de su competencia.

2. Además de los Ministros titulares de un Departamento, podrán existir Ministros sin cartera, a los que se les atribuirá la responsabilidad de determinadas funciones gubernamentales.

Artículo 5. Del Consejo de Ministros.

1. Al Consejo de Ministros, como órgano colegiado del Gobierno, le corresponde:

1.  Aprobar los proyectos de Ley y su remisión al Congreso de los Diputados o, en su caso, al Senado.

2.  Aprobar el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado.

3.  Aprobar los Reales Decretos-Leyes y los Reales Decretos Legislativos.

4.  Acordar la negociación y firma de Tratados internacionales, así como su aplicación provisional.

5.  Remitir los Tratados internacionales a las Cortes Generales en los términos previstos en los artículos 94 y 96.2 de la Constitución.

6.  Declarar los estados de alarma y de excepción y proponer al Congreso de los Diputados la declaración del estado de sitio.

7.  Disponer la emisión de Deuda Pública o contraer crédito, cuando haya sido autorizado por una Ley.

8.  Aprobar los reglamentos para el desarrollo y la ejecución de las leyes, previo dictamen del Consejo de Estado, así como las demás disposiciones reglamentarias que procedan.

9.  Crear, modificar y suprimir los órganos directivos de los Departamentos Ministeriales.

10.  Adoptar programas, planes y directrices vinculantes para todos los órganos de la Administración General del Estado.

11.  Ejercer cuantas otras atribuciones le confieran la Constitución, las leyes y cualquier otra disposición.

2. A las reuniones del Consejo de Ministros podrán asistir los Secretarios de Estado cuando sean convocados.

3. Las deliberaciones del Consejo de Ministros serán secretas.

Artículo 6. De las Comisiones Delegadas del Gobierno.

1. La creación, modificación y supresión de la Comisiones Delegadas del Gobierno será acordada por el Consejo de Ministros mediante Real Decreto, a propuesta del Presidente del Gobierno.

2. El Real Decreto de creación de una, Comisión Delegada deberá especificar, en todo caso:

1.  El miembro del Gobierno que asume la presidencia de la Comisión.

2.  Los miembros del Gobierno y, en su caso, Secretarios de Estado que la integran.

3.  Las funciones que se atribuyen a la Comisión.

4.  El miembro de la Comisión al que corresponde la Secretaría de la misma.

3. No obstante lo dispuesto en el apartado anterior podrán ser convocados a las reuniones de las Comisiones Delegadas los titulares de aquellos otros órganos superiores y directivos de la Administración General del Estado que se estime conveniente.

4. Corresponde a las Comisiones Delegadas como órganos colegiados del Gobierno:

1.  Examinar las cuestiones de carácter general que tengan relación con varios de los Departamentos Ministeriales que integren la Comisión.

2.  Estudiar aquellos asuntos que, afectando a varios Ministerios, requieran la elaboración de una propuesta conjunta previa a su resolución por el Consejo de Ministros.

3.  Resolver los asuntos que, afectando a más de un Ministerio, no requieran ser elevados al Consejo de Ministros.

4.  Ejercer cualquier otra atribución que les confiera el ordenamiento jurídico o que les delegue el Consejo de Ministros.

5. Las deliberaciones de las Comisiones Delegadas del Gobierno serán secretas.

CAPÍTULO II.

DE LOS ÓRGANOS DE COLABORACIÓN Y APOYO DEL GOBIERNO.

Artículo 7. De los Secretarios de Estado.

1. Los Secretarios de Estado son órganos superiores de la Administración General del Estado, directamente responsables de la ejecución de la acción del Gobierno en un sector de actividad específica de un Departamento o de la Presidencia del Gobierno.

2. Actúan bajo la dirección del titular del Departamento al que pertenezcan. Cuando estén adscritos a la Presidencia del Gobierno, actúan bajo la dirección de Presidente. Asimismo, podrán ostentar por delegación expresa de sus respectivos Ministros la representación de éstos en materias propias de su competencia, incluidas aquéllas con proyección internacional, sin perjuicio, en todo caso, de las normas que rigen las relaciones de España con otros Estados y con las Organizaciones internacionales.

3. Las competencias de los Secretarios de Estado son las que se determinan en la Ley de Organización y Funcionamiento de la Administración General del Estado.

Artículo 8. De la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios.

1. La Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios estará integrada por los titulares de las Secretarías de Estado y por los Subsecretarios de los distintos Departamentos Ministeriales.

2. La Presidencia de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios corresponde a un Vicepresidente del Gobierno o, en su defecto, al Ministro de la Presidencia. La Secretaría de la Comisión será ejercida por quien sé determine reglamentariamente.

3. Las reuniones de la Comisión tienen carácter preparatorio de las sesiones del Consejo de Ministros. En ningún caso la Comisión podrá adoptar decisiones o acuerdos por delegación del Gobierno.

4. Todos los asuntos que vayan a someterse a aprobación del Consejo de Ministros deben ser examinados por la Comisión, excepto aquéllos que se determinen por las normas de funcionamiento de aquél.

Artículo 9. Del Secretariado del Gobierno.

1. El Secretariado del Gobierno, como órgano de apoyo del Consejo de Ministros, de las Comisiones Delegadas del Gobierno y de la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios, ejercerá las siguientes funciones:

1.  La asistencia al Ministro-Secretario del Consejo de Ministros.

2.  La remisión de las convocatorias a los diferentes miembros de los órganos colegiados anteriormente enumerados.

3.  La colaboración con las Secretarías Técnicas de las Comisiones Delegadas del Gobierno.

4.  El archivo y custodia de las convocatorias, órdenes del día y actas de las reuniones.

5.  Velar por la correcta y fiel publicación de las disposiciones y normas emanadas del Gobierno que deban insertarse en el Boletín Oficial del Estado.

2. El Secretariado del Gobierno se integra en la estructura orgánica del Ministerio de la Presidencia.

Artículo 10. De los Gabinetes.

1. Los Gabinetes son órganos de apoyo político y técnico del Presidente del Gobierno, de los Vicepresidentes, de los Ministros y de los Secretarios de Estado. Los miembros de los Gabinetes realizan tareas de confianza y asesoramiento especial sin que en ningún caso puedan adoptar actos o resoluciones que correspondan legalmente a los órganos de la Administración General del Estado o de las organizaciones adscritas a ella.

Particularmente les prestan su apoyo en el desarrollo de su labor política, en el cumplimiento de las tareas de carácter parlamentario y en sus relaciones con las instituciones y la organización administrativa.

2. A los Directores, Subdirectores y demás miembros de estos Gabinetes les corresponde el nivel orgánico que reglamentariamente se determine.

3. El número y las retribuciones de sus miembros se determinan por el Consejo de Ministros dentro de las consignaciones presupuestarias establecidas al efecto adecuándose, en todo caso, a las retribuciones de la Administración General del Estado.

TÍTULO II.

DEL ESTATUTO DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO, DE LOS SECRETARIOS DE ESTADO Y DE LOS DIRECTORES DE LOS GABINETES.

CAPÍTULO I.

DE LOS MIEMBROS DEL GOBIERNO.

Artículo 11. De los requisitos de acceso al cargo.

Para ser miembro del Gobierno se requiere ser español, mayor de edad, disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo, así como no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo público por sentencia judicial firme.

Artículo 12. Del nombramiento y cese.

1. El nombramiento y cese del Presidente del Gobierno se producirá en los términos previstos en la Constitución.

2. Los demás miembros del Gobierno serán nombrados y separados por el Rey, a propuesta de su Presidente.

3. La separación de los Vicepresidentes del Gobierno y de los Ministros sin cartera llevará aparejada la extinción de dichos órganos.

Artículo 13. De la suplencia.

1. En los casos de vacante, ausencia o enfermedad, las funciones del Presidente del Gobierno serán asumidas por los Vicepresidentes, de acuerdo con el correspondiente orden de prelación, y, en defecto de ellos, por los Ministros, según el orden de precedencia de los Departamentos.

2. La suplencia de los Ministros, para el despacho ordinario de los asuntos de su competencia, será determinada por Real Decreto del Presidente del Gobierno, debiendo recaer, en todo caso, en otro miembro del Gobierno. El Real Decreto expresará la causa y el carácter de la suplencia.

Artículo 14. Del régimen de incompatibilidades de los miembros del Gobierno.

1. Los miembros del Gobierno no podrán ejercer otras funciones representativas que las propias del mandato parlamentario, ni cualquier otra función pública que no derive de su cargo, ni actividad profesional o mercantil alguna.

2. Será de aplicación, asimismo, a los miembros del Gobierno el régimen de incompatibilidades de los altos cargos de la Administración General del Estado.

CAPÍTULO II.

DE LOS SECRETARIOS DE ESTADO.

Artículo 15. Del nombramiento, cese, suplencia e incompatibilidades de los Secretados de Estado.

1. Los Secretarios de Estado son nombrados y separados por Real Decreto del Consejo de Ministros, aprobado a propuesta del Presidente del Gobierno o del miembro del Gobierno a cuyo Departamento pertenezcan.

2. La suplencia de los Secretarios de Estado del mismo Departamento se determinará según el orden de precedencia que se derive del Real Decreto de estructura orgánica del Ministerio.

3. Los Secretarios de Estado dependientes directamente de la Presidencia del Gobierno serán suplidos por quien designe el Presidente.

4. Es de aplicación a los Secretarios de Estado el régimen de incompatibilidades previsto para los altos cargos de la Administración General del Estado.

CAPÍTULO III.

DE LOS DIRECTORES DE LOS GABINETES DE PRESIDENTE, VICEPRESIDENTES, MINISTROS Y SECRETARIOS DE ESTADO

Artículo 16. Del nombramiento y cese de los Directores de los Gabinetes.

1. Los Directores de los Gabinetes del Presidente, de los Vicepresidentes y de los Ministros serán nombrados y separados por Real Decreto aprobado en Consejo de Ministros.

2. Los Directores de Gabinete de los Secretarios de Estado serán nombrados por Orden Ministerial, previo conocimiento del Consejo de Ministros.

3. Los Directores de los Gabinetes cesarán automática cuando cese el titular del cargo del que dependen. En el supuesto del Gobierno en funciones continuarán hasta la formación del nuevo Gobierno.

4. Los funcionarios que se incorporen a los Gabinetes a que se refiere este artículo pasarán a la situación de servicios especiales, salvo que opten por permanecer en la situación de servicio activo en su Administración de origen.

Del mismo modo, el personal no funcionario que se incorpore a estos Gabinetes tendrá derecho a la reserva del puesto y antigüedad, conforme a lo dispuesto en su legislación específica.

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Aún en la crisis, España no deja trabajar a los españoles Se fue el Mundial, nos quedan las banderas

4 comentarios Add your own

  • 1. arqoml  |  26 julio 2010 en 21:53

    Estoy totalmente de acuerdo contigo el grave problema es la falta de decisión, esa chispa que tienen algunos líderes para escoger la opción adecuada en un corto periodo de tiempo una vez sus colaboradores les hayan expuesto sus premisas. El problema es que esa virtud además de ser en parte intrínseca, se adquiere con la experiencia, pero hasta cuando España tendrá que hacer de conejillo de indias?.

  • 2. miestrado  |  26 julio 2010 en 14:16

    Gracias por tu mensaje. Lo has interpretado bien: lo que sugiero es que antes de ser presidente debería exigirse el haber ocupado al menos un cargo ejecutivo relevante: alcalde, ministro, etc. Gracias de nuevo.

  • 3. Ian Curtis  |  26 julio 2010 en 12:30

    No me ha quedado del todo claro el párrafo donde se citan los posibles requisitos. La categoría de alcaldes, ministros, etc., sería requisito para acceder a la presidencia, verdad? No que todos estos cargos requieran experiencia…
    Si es así, estoy de acuerdo completamente. No veo por qué no se pueden exigir unos requisitos para acceder al cargo. Ello no va en contra del derecho de sufragio pasivo. Los derechos tienen límites, y éste sería uno laxo.

    Saludos

  • 4. Luis I. Díaz  |  26 julio 2010 en 10:27

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, si bien es cierto que los estudios no certifican una mayor valía para desempeñar un cargo tan importante como el de presidente del gobierno, creo que pueden ser un referente bastante fiable.
    Al final todo es una empresa y hasta el día de hoy no conozco ninguna que quieran en sus puestos directivos a gente mediocre.
    Parece que en el panorama político no ocurre lo mismo.

    Un saludo

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