Los mercados financieros no atacan; se defienden de los malos gobiernos y de los candidatos demagogos

12 julio 2011 at 14:28 Deja un comentario

Imaginemos una persona, da igual si español o extranjero, que tiene invertidos algunos ahorros en deuda pública española. Esa persona se entera de que el recién dimitido vicepresidente primero y ahora candidato a presidente del PSOE, Sr. P. Rubalcaba, propone aumentar impuestos a la banca para crear empleo. ¿Esa persona sentiría que su inversión es más o menos segura? Lo más probable es que se sienta más intranquilo.

La experiencia reciente de España demuestra que subir impuestos (IVA, impuestos especiales, eliminación de la deducción de 400 euros) no crea empleo, sino más bien lo contrario. Si los impuestos se aplican en particular al de por sí golpeado sector financiero, no es ilógico deducir que habría aún menos crédito y menos inversión, lo que potenciaría los efectos negativos de la mayor carga tributaria. Con la menor actividad económica inducida por el nuevo impuesto, las finanzas públicas se resentirían y con ellas, la calidad de la deuda española.

Imaginemos ahora otra persona que tiene algunos ahorros invertidos en acciones de bancos españoles. Esa persona se entera de que el mismo Sr. P. Rubalcaba sugiere la creación de una tasa “europea” a las transacciones financieras. Es decir, por ejemplo, aplicar un cargo cada vez que uno realice una transferencia nacional y/o internacional. Es decir, cobrar un impuesto cada vez que uno decida disponer libremente de su dinero. ¿Cómo se sentiría esta segunda persona? Sin dudas, muy preocupada.

Una tasa del tipo sugerido por Rubalcaba (se aplican y han aplicado en varios países, como Argentina, Brasil, etc.) incentiva la “desbancarización”: la gente procuraría pagar en efectivo para evitar pagar el nuevo tributo. Por lo tanto, es lógico pronosticar una reducción de los saldos en cuenta corriente, motivo por el cual los bancos tendrían menos liquidez para dar crédito. La rentabilidad de los bancos descendería y con ella, seguramente, los pagos de dividendos a sus accionistas, como la persona que imaginamos.

¿Sería extraño que nuestros dos inversores imaginarios prefirieran vender tanto la deuda pública española como las acciones de los bancos españoles? Si uno busca la “tranquilidad” de la deuda pública, ¿no sería más sensato invertir en deuda holandesa, alemana o francesa? Y si uno quiere asumir un mayor riesgo e invertir en acciones de bancos, ¿no sería lo más razonable hacerlo en aquellos con una mayor rentabilidad esperada? Si las perspectivas son más impuestos para los bancos españoles, no debería sorprendernos que nuestro inversor imaginario decida traspasar su inversión a acciones de bancos alemanes, belgas o ingleses.

Sé que existen factores internacionales, y que una peor situación financiera en Italia conlleva un empeoramiento de las condiciones de financiación de España. Sin embargo, no puede asignarse todo lo que ocurre a factores externos. Si alguien que era vicepresidente hasta el día anterior hace las demagógicas propuestas que hizo Rubalcaba, es inevitable pensar que el propio gobierno considera medidas semejantes. Tampoco es alentador anticipar que el PSOE, sea en el gobierno o en la oposición, piense en un programa de semejantes características. Es incuestionable que, si en lugar de la irresponsable ambigüedad expresada por Rubalcaba, su discurso hubiese mostrado un inequívoco compromiso con la estabilidad financiera y presupuestaria, el agravamiento que vivimos en este momento sería más leve. El viernes, antes del discurso de Rubalcaba, el bono a 10 años del Tesoro de España tenía una rentabilidad de 5,67%. En este momento, la misma es de 6,06%. En una medida difícil de precisar, parte de ese incremento se justifica por el infeliz discurso del candidato socialista.

Quienes culpan del caos en que se encuentra España al “poder financiero” o a los “especuladores” deberían explicar por qué a seis países de la zona euro se les exige menos del 4% para poder colocar su deuda a 10 años, mientras que a España se le pide más del 6%. Los que dicen que Zapatero ya ha iniciado las “reformas” necesarias, deberían explicar por qué en los últimos doce meses el diferencial con el bono alemán (prima de riesgo) se redujo en los casos de Austria y Luxemburgo y se mantuvo casi sin cambios para Holanda, Finlandia y Francia, pero creció 57 puntos base en nuestro país (todos los cálculos de la tabla adjunta están hechos con los datos de junio; si tomáramos los datos de hoy, los resultados serían mucho peores; hacer clic sobre la tabla para verla en tamaño mayor).

En lugar de buscar explicaciones que no existen, quienes repiten frases de panfleto contra los mercados financieros deberían aprender que éstos no son más que personas y entidades que buscan proteger su dinero. No atacan a países ni empresas. Más bien, se defienden de los malos gobiernos y de los candidatos demagogos.

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